Musulmanes, judíos y cristianos deben unirse para combatir el fanatismo terrorista

MOROCCO-ANNIVERSARY-ROYALE
En una alocución declamada por el 63 aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo, el monarca de Marruecos, Mohamed VI, ha enunciado como prioridad la lucha contra el terrorismo y se ha dirigido directamente y por primera vez a los marroquíes que residen fuera del país -alrededor de cinco millones- para que “vivan según sus valores morales y de la religión para hacer frente a este fenómeno en el extranjero”.

 

En dicho fenómeno que ha pronunciado el monarca alauí, que este domingo cumple 53 años, hace referencia a la identidad de algunos individuos que han perpetrado los atentados terroristas, tanto en Francia como en Bélgica, dado que o son marroquíes o tiene la doble nacionalidad. “Los terroristas que actúan en el nombre del islam no son musulmanes y no tienen ninguna relación con el islam. Son individuos descarriados condenados al infierno para siempre”, ha afirmado.

 

En la cadena pública y en horario de máxima audiencia, el monarca ha leído durante 15 minutos, junto al príncipe heredero, un discurso en el que ha llamado a “un frente común” en el que deberían unirse tanto judíos, cristianos como musulmanes para “combatir el fanatismo”. De hecho, ha señalado concretamente el ataque que tuvo lugar en la pequeña comuna francesa de Saint-Etienne-du-Rouvray donde el padre Jacques Hamel fue degollado por dos jóvenes que actuaron en nombre del autodenominado Estado Islámico (IS, por sus siglas en inglés). “El asesinato de un sacerdote es un acto ilícito según la ley divina y su muerte en un recinto sagrado como es una iglesia es una locura imperdonable”, ha asegurado en este llamamiento a la coexistencia entre las religiones.

 

Asimismo, ha recordado la definición de la palabra ‘yihad’, que fue articulada mediante una fatua por el Consejo Superior de los Ulemas en Marruecos tras los atentados de París del pasado noviembre. “Atentar contra la vida en el nombre de la yihad es un acto ilícito. Sólo está sometido a condiciones rigurosas como puede ser la defensa propia, pero no el asesinato”. Y ha lanzado una pregunta para la reflexión: “La ignorancia les hace creer que sus actos se pueden justificar por la yihad, pero ¿desde cuándo la yihad significa matar a inocentes?”.

El soberano y titular del comendador de los creyentes lleva años luchando contra el extremismo religioso y llama a sus ciudadanos a practicar “un islam de paz”, aunque hace unos días una de las autoridades religiosas más importantes del reino, el imam Omar al Kazabri, criticara a las mujeres musulmanas que se muestran “desnudas tanto en invierno como en verano” en un país donde tiene que primar “el pudor y los valores religiosos”. Entre otros temas mencionados durante la alocución, Mohamed VI ha señalado “la política solidaria y auténtica” existente para los inmigrantes procedentes del continente africano, aunque también ha subrayado las penurias que se encuentran por el camino. “Naturalmente, nuestros hermanos africanos tienen algunas dificultades en Marruecos, pero éstas no están ligadas al color de su piel, a su nacionalidad ni su estatus como migrante.

Ellos disfrutan de los mismos derechos”, ha aseverado evocando que copresidirá junto a Alemania durante los dos próximos años el Foro Mundial para la Migración y el Desarrollo. Y, además, ha lamentado “las derivas que han marcado la gestión de las cuestiones de la migración en el espacio mediterráneo, haciendo de la política real de inserción de los inmigrantes un callejón sin salida”. Más allá del plano social, y a diferencia del anterior discurso que tuvo lugar el 30 de julio para conmemorar su acceso al reinado, Mohamed VI no tuvo palabras directas a la cuestión del Sáhara; sin embargo, sí habló de la importancia que tiene el continente africano para el reino alauí, clamando que “es primordial para la política exterior de Marruecos”.

 

Recordó varios proyectos que están llevando a cabo en algunos países subsaharianos, enmarcados también en la próxima Cumbre Mundial del Clima (COP22) que tendrá lugar el próximo 7 de noviembre en Marrakech, en la que África es su prioridad y es un escaparate al mundo entero para que Marruecos se convierte en un ejemplo de país sostenible. Por último, sólo ha mencionado a su país vecino, Argelia, para recordar esta revolución del 20 de agosto y la solidaridad entre ambos países, tendiendo una mano al país magrebí. Pese a que se está erigiendo un muro entre ambas fronteras, con el argumento de la lucha del contrabando, el presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, ha dirigido un mensaje al monarca de Marruecos reiterando su “firme determinación de trabajar conjuntamente y fortalecer los lazos de hermandad entre nuestros dos pueblos hermanos”.

 

Fuente: Diario El mundo

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